El tiempo es tiempo, y no hay porque medirlo, a veces uno lo mide y se degrada. Yo creo que no pasa el tiempo en el momento en que uno se inmortaliza, en esos segundos de pasiones embravecidas o de sensaciones superpuestas que no albergan más que cualidades inexplicables que pasan a la eternidad... Es ahí donde uno no mide el tiempo y las cosas se beatifican.
El otro día hablaba con unas amigas de "primeridades", de aquellas cosas de las que acabo de mencionar que "son el modo de ser de aquello que es tal como es sin relación con ninguna otra cosa" y eso me hizo sentir rara. En otro momento de mi vida quizás, no hubiese tenida la madurez de descibirlo, ni tal vez de haberlo sentido. Las primeridades son la base de toda relación: sentimental, amorosa, parental, institucional, fomal y hasta política. ¿política? Sí, política.
La política también engloba eso que nos lleva más lejos de lo que podemos medir, porque yo creo que la política es como el arte, es una pasión, es una forma de vida, es una de esas cosas que cuando las amas, las sentis, las haces partes de vos, como el deporte para los futbolistas. Es una guía.
Creo que muchas veces hable de las pasiones, y de lo que haberlas descubierto significó para mí, de haber aprendido que son las que rigen nuestras vidas, nuestras decisiones, nuestros intereses, nuestras acciones, pero nunca de los nunca las entendí como las entiendo ahora. Estoy feliz porque comprendí que ahora es cuando estoy donde quiero estar, donde quería llegar, donde la pasión me hizo llevar...
Ahora es cuando hay que empezar a echar raíces sobre la tierra y poder emprender sobre los cimientos las bases de la construcción, del edificio de la vida. Ahora puedo ver todo mucho más claro, más real. Se me abrió el lente y descubri la panorámica. Ahora todo depende de mi.
domingo, 1 de agosto de 2010
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