Renacer es una palabra poco usada que nos parece de un nivel más que terrenal. Debería ser más usada. Creo que cada vez que alguien empieza otra vez algo, renace.
Este año ha traído nuevas esperanzas para este ser, a pesar de que la crisis mundial acecha en todas partes. ¿Qué sería de nosotros sino pudiésemos entrar crisis?
Las crisis son una oportunidad, una gran oportunidad, nos permiten ver todo desde un punto de vista muy diferente. El punto arquimédico quizás. Ese punto fuera de la tierra en el que pensó Arquímedes para ver el quid de la cuestión... Y analizar, pensar, reflexionar, planear, purgar, exteriorizar...
Ese punto es el que hay que trabajar, estemos en el escalón que estemos, en el estado que estemos. Debemos ser fuertes, nunca volver al uno, una vez pasado el cuatro. Resistir. Y ese es el punto que va a ayudar. Salir al patio y mirar el problema desde afuera. La rajadura de la pared siempre se va a ver distinta desde ahí.
Y entonces una vez que maceramos la cuetión, que pensamos las cuatro o cinco salidas posibles, que desechamos las dos o tres que están fuera de nuestro alcance, volvemos. Aunque sea al cuarto escalón de la escalera caracol, no importa. Volvemos como turista que pasea por Florida y caminamos por los mismos lugares, por los mismos caminos, las mismas situaciones. Y suscitamos nuevas soluciones, nuevas relaciones, nuevas sensaciones...
Esa es la cuestión, renacer, ser otro en el mismo lugar, pero a un tiempo diferente... Y probar que la calma puede también, al igual que la ira, apoderarse de nosotros pero sacar lo mejor.
Renacimos.
lunes, 2 de marzo de 2009
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