Gracias Lorena.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará
que conquistemos una espléndida felicidad.
Pablo Neruda
lunes, 23 de marzo de 2009
miércoles, 4 de marzo de 2009
ESCALADA METEORICA AL EXITO
Cuando un éxito se da en la vida, siempre es acompañado por otro. La clave es poder sostener la seguidilla. Porque si logramos dos, es seguro, que vendran tres y después cuatro...
Como todo en este manual, no hay reglas numéricas ni recetas mágicas, simplemente debemos hacer la parte humana para acompañar la parte material y la cuota de suerte que se nos presenta en esa ocasión.
Si el viento a favor está de nuestro lado, podemos utilizar esta corriente por más pequeña que sea para arrastrarnos en ella y lograr vencer la primera barrera del cuatro. Y si ya hemos pasado esa barrera será sostener los sucesos de satisfacción.
Lo primero que yo creo que es importante es la relajación. Creo que debemos ver en un primer logro, una gran satisfacción que nos llena de paz, porque lo que sucede es que rompimos la racha finalmente. Cuando eso sucede nuestro cambio debe ser contundente: uno se relaja y empieza a vislumbrar la posibilidad de que todo puede cambiar. Ahí debemos trabajar.
No sólo tenemos que seguir esforzándonos por salir adelante, sino que NO DEBEMOS OLVIDAR que sentimos el día anterior a ese día del primer logro NUNCA más en nuestra vida. Puede parecer, exagerado, nostálgico, avaro, pero he aquí el quid de la cuestión.
Cuando cada día que empieza, se lo empieza sabiendo que es mejor que un tiempo anterior, se tiene la satisfacción de haber superado algo, de haber logrado un cometido, de haber subido un nivel en el juego de la vida. Y eso nos roba una sonrisa, que nos regala una mirada que nos anima a seguir.
Siempre para adelante. Nunca hacia atrás.
Como todo en este manual, no hay reglas numéricas ni recetas mágicas, simplemente debemos hacer la parte humana para acompañar la parte material y la cuota de suerte que se nos presenta en esa ocasión.
Si el viento a favor está de nuestro lado, podemos utilizar esta corriente por más pequeña que sea para arrastrarnos en ella y lograr vencer la primera barrera del cuatro. Y si ya hemos pasado esa barrera será sostener los sucesos de satisfacción.
Lo primero que yo creo que es importante es la relajación. Creo que debemos ver en un primer logro, una gran satisfacción que nos llena de paz, porque lo que sucede es que rompimos la racha finalmente. Cuando eso sucede nuestro cambio debe ser contundente: uno se relaja y empieza a vislumbrar la posibilidad de que todo puede cambiar. Ahí debemos trabajar.
No sólo tenemos que seguir esforzándonos por salir adelante, sino que NO DEBEMOS OLVIDAR que sentimos el día anterior a ese día del primer logro NUNCA más en nuestra vida. Puede parecer, exagerado, nostálgico, avaro, pero he aquí el quid de la cuestión.
Cuando cada día que empieza, se lo empieza sabiendo que es mejor que un tiempo anterior, se tiene la satisfacción de haber superado algo, de haber logrado un cometido, de haber subido un nivel en el juego de la vida. Y eso nos roba una sonrisa, que nos regala una mirada que nos anima a seguir.
Siempre para adelante. Nunca hacia atrás.
lunes, 2 de marzo de 2009
AVE FÉNIX
Renacer es una palabra poco usada que nos parece de un nivel más que terrenal. Debería ser más usada. Creo que cada vez que alguien empieza otra vez algo, renace.
Este año ha traído nuevas esperanzas para este ser, a pesar de que la crisis mundial acecha en todas partes. ¿Qué sería de nosotros sino pudiésemos entrar crisis?
Las crisis son una oportunidad, una gran oportunidad, nos permiten ver todo desde un punto de vista muy diferente. El punto arquimédico quizás. Ese punto fuera de la tierra en el que pensó Arquímedes para ver el quid de la cuestión... Y analizar, pensar, reflexionar, planear, purgar, exteriorizar...
Ese punto es el que hay que trabajar, estemos en el escalón que estemos, en el estado que estemos. Debemos ser fuertes, nunca volver al uno, una vez pasado el cuatro. Resistir. Y ese es el punto que va a ayudar. Salir al patio y mirar el problema desde afuera. La rajadura de la pared siempre se va a ver distinta desde ahí.
Y entonces una vez que maceramos la cuetión, que pensamos las cuatro o cinco salidas posibles, que desechamos las dos o tres que están fuera de nuestro alcance, volvemos. Aunque sea al cuarto escalón de la escalera caracol, no importa. Volvemos como turista que pasea por Florida y caminamos por los mismos lugares, por los mismos caminos, las mismas situaciones. Y suscitamos nuevas soluciones, nuevas relaciones, nuevas sensaciones...
Esa es la cuestión, renacer, ser otro en el mismo lugar, pero a un tiempo diferente... Y probar que la calma puede también, al igual que la ira, apoderarse de nosotros pero sacar lo mejor.
Renacimos.
Este año ha traído nuevas esperanzas para este ser, a pesar de que la crisis mundial acecha en todas partes. ¿Qué sería de nosotros sino pudiésemos entrar crisis?
Las crisis son una oportunidad, una gran oportunidad, nos permiten ver todo desde un punto de vista muy diferente. El punto arquimédico quizás. Ese punto fuera de la tierra en el que pensó Arquímedes para ver el quid de la cuestión... Y analizar, pensar, reflexionar, planear, purgar, exteriorizar...
Ese punto es el que hay que trabajar, estemos en el escalón que estemos, en el estado que estemos. Debemos ser fuertes, nunca volver al uno, una vez pasado el cuatro. Resistir. Y ese es el punto que va a ayudar. Salir al patio y mirar el problema desde afuera. La rajadura de la pared siempre se va a ver distinta desde ahí.
Y entonces una vez que maceramos la cuetión, que pensamos las cuatro o cinco salidas posibles, que desechamos las dos o tres que están fuera de nuestro alcance, volvemos. Aunque sea al cuarto escalón de la escalera caracol, no importa. Volvemos como turista que pasea por Florida y caminamos por los mismos lugares, por los mismos caminos, las mismas situaciones. Y suscitamos nuevas soluciones, nuevas relaciones, nuevas sensaciones...
Esa es la cuestión, renacer, ser otro en el mismo lugar, pero a un tiempo diferente... Y probar que la calma puede también, al igual que la ira, apoderarse de nosotros pero sacar lo mejor.
Renacimos.
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AÑO NUEVO,
VIDA NUEVA
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