martes, 23 de septiembre de 2008

EXITOSOS

Exitosos. ¿Qué significa ser exitoso? ¿Cuál es el objetivo de ser exitoso? ¿Lo tenemos claro antes de empezar, o lo descubrimos mientras navegamos en la mar de la vida?

¿Hasta dónde es lícito llegar? ¿Por qué causa debemos frenar y dejar de lograr? ¿Lo logramos? ¿Cuándo sabemos que lo logramos? ¿Cómo sabemos que lo logramos? ¿Quién dice que lo logramos? ¿Y quién dice que no lo logramos?

¿Cómo saber cuándo estamos en el buen camino y cuando no? ¿Hacia dónde ir cuando nos encontramos en el medio del océano y no vemos nada mas que aguas profundas a nuestro alrededor? ¿Cómo salir de ahí si nadie nos dió el mapa? Si nadie nos enseñó el camino, si nadie nos dejó el "Manual de instrucciones del marinero perdido en altamar I".


Somos los capitanes de nuestro propios barcos y no tenemos marineros, los hacedores de nuestros destinos y nuestros caminos, nadie más que nosotros para elegir que hacer. ¿Cuál elección es la correcta y cuál es la incorrecta? ¿Qué debemos hacer y que no debemos hacer? ¿Hasta donde podemos llegar y hasta donde no DEBEMOS llegar? ¿Y porqué?

Tenemos que elegir. Esa es la responsabilidad que nos dá el barco. Estamos solos y tenemos que decidir, y puede haber delfines y tiburones que nos den ideas o sirenas que nos intenten persuadir por el camino del placer, del deseo… Y podemos tomarlos, podemos elegir el camino que queremos tomar, pero después vamos a tener que ser responsbles de eso. No esta mal elegir a la sirena. Está mal no hacerse cargo después, no ser responsable de lo que uno eligió y no haberse aprendido bien el camino de ida al lugar donde estan las sirenas, para poder volver al punto de partida. Para poder volver a empezar.

Ojo, no estoy diciendo que todo es igual cuando uno vuelve a empezar, no. Uno ya no es el mismo, el tiempo no puede recuperase, eso no tiene solución: el tiempo, se escurre como el agua y no se puede olvidar, nada. Pero se puede volver a empezar. SIEMPRE se puede volver a empezar, de otra manera, en otro lugar, con otras personas, con las mismas, con otro objetivo, en otro contexto, siempre podemos volver al centro y tirar las cartas de nuevo, barajar una vez más y elegir otro camino. No el de las sirenas, los peces dorados, sino el nuestro, ese camino propio, el que nos llene de orgullo o de esfuerzo, porque eso es lo que vale, LO QUE NOS CUESTA.


No hay otra forma de aprender en la vida que recorriendo nuestro propio camino, una y otra vez si es necesario. Observándolo y conociéndolo de atrás para adelante, de adelante para atrás y así corrigiendo las imperfecciones del mismo.

SIEMPRE hay una segunda oportunidad, una forma de volver a empezar. NUNCA es igual a la primera opotunidad, no nos confundamos. “Nadie me va a amar como tal o cual”. NO, nadie. Los momentos son únicos, son construcciones temporoespaciales, donde las cosas suceden una sola vez y no dos.

Pero siempre podemos volver a armar la casita de cartas una vez más, siempre. Y siempre nos va a salir distinta. Pero siempre nos va a salir.